Crónica | Eibar 0-4 Real Madrid. HULK

Bruce Banner era un gran científico que tras un accidente en un laboratorio fue bañado por la radiación, desencadenando así una reacción en su cuerpo que cuando el bueno de Banner sentía ira, se convertía en un mounstro verde de grande dimensiones, capaz de arrasar con todo lo que saliera a su paso sin que nadie lo pudiera detener.

Pues eso exactamente es el Madrid de Zidane, un equipo de gente buena, de los que no buscan gresca y de los que ponen la otra mejilla cuando se sienten vilipendiados por los ataques exteriores. Pero cuando ya esos ataques y críticas desmesuradas sobrepasan el límite, el equipo se convierte en una bestia imparable que en veinte minutos destroza a sus rivales.

Ayer lo volvimos a comprobar en Ipurua, al equipo, que aunque hizo cuarenta y cinco minutos, le basto con media hora para dejar al Eibar sobre la lona agonizante. La presión alta del equipo volvió a funcionar en gran medida gracias a la labor de un Valverde que se esta erigiendo como indispensable en este equipo. Las bandas eran dos puñales, Hazard se divertía y driblaba sin parar, Lucas era doblado de manera incansable por Carvajal, Benzema como siempre conectaba desde los tres cuartos para lanzar el ataque y el Eibar, solo podía defenderse.

Tras una larga jugada, llegaba el primer de la tarde, obra de Benzema tras un rechace, era el minuto diecisiete y los vascos empezaban a prever que la tromba de agua no era la única que habría. Los dos siguientes de penalti, el primero para el capitán y el segundo para Karim, sigue la alternancia y la eficacia desde los once metros. El partido se iba al descanso con un cero a tres que parecía definitivo.

La segunda parte como era de esperar, comenzaba con arreon armero, pero el Madrid solido, se limitaba a achicar balones colgados y esperar su oportunidad. Esta llego en el minuto sesenta y dos cuando Fede Valverde se disfraza de Kroos y con un disparo seco pero elegante, colocaba el cuarto en el marcador y se llevaba el dedo a la boca en dedicatoria a su próxima paternidad ante la atónita mirada de Modric que parecía acabar de enterarse de la noticia.

Tuvieron minutos Isco, Vinicius y Brahim y el marcador ya no se movió, una nueva goleada, la tercera en cuatro partidos que nos coloca colíder de primera división junto al Barcelona.

Sigan criticando, sigan despotricando y así lograran que Hulk no desaparezca a favor del bueno de Banner. Sigan sin medir sus palabras y sin mirar la viga en el ojo ajeno, disfruten de esa impunidad que parecen tener para decir todo aquello que les plazca, pero recuerden, Hulk a llegado y no parara hasta arrasar con todo.

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