Crónica | CSKA de Moscú 82 – Real Madrid 78

El miedo en el cuerpo

Cuando se viaja a Moscú a jugar contra uno de los mejores equipos del continente y se hace sin Llull y sin Thompkins, es lógico que te entre el miedo, por más que tu plantilla la compongan otros catorce jugadores de mucho nivel; pero se trata de dos bajas muy significativas, especialmente la del base, y más teniendo en cuenta que la plantilla del Real Madrid tiene una clara carencia en esta posición, que ante la falta de confianza de Laso en el joven Pantzar, le ha llevado a otorgar ese rol a Prepelic para evitar las minutadas que el bueno del Facu está sobrellevando durante la temporada.

Así que si ya es difícil enfrentarse al CSKA en su casa, aún más con este hándicap en forma de lesiones de dos de nuestros máximos exponentes. Y así pasó.


Pero, a pesar de todo, ahí estaba el Madrid para competir, como se espera de él. Frente a un equipo ruso que sale en tromba con un nueve a dos de parcial. De Colo enchufado y un Madrid que poco a poco va ajustando la defensa. Causeur hace un buen papel en la posición de dos y el cambio de Chacho permite que Facu se sienta más cómodo. Si unimos el cierre del rebote, la aportación de Randolph y las nulas pérdidas, llevan a la igualdad rota por un tiro de De Colo sobre la bocina: 22-20.


Después del primer cuarto entran Carroll y Rudy. El Madrid sigue jugando muy serio y Laso decide dar descanso a Facu para que le sustituya Prepelic. Ayón se las tiene tiesas con Hines y pese a ganarle la partida no consigue que baje el desequilibrio en el rebote en favor del equipo moscovita, que llega a ser de más del doble. El Madrid roba y roba con una defensa aparentemente poco agresiva y logra ponerse tres por delante a falta de tres minutos. Nunca las estadísticas parecen más engañosas tras ver lo que tienen que sudar los rusos para anotar una canasta en el aro merengue. Prepelic lo hace con más facilidad que de costumbre y dos triples consecutivos dan al Madrid ventaja de ocho. Al descanso nos vamos ganando de seis: 34-40.


De vuelta con los mismos cinco que iniciaron el partido, es decir vuelven Deck y Tavares. Parcial de cinco cero de De Colo. El Madrid reacciona a la par que se sienta la gente vip en los asientos de pista – en todas partes cuecen habas por lo que se ve – pero De Colo se empeña en no ponérselo fácil a los de Laso. Los moscovitas se ponen por delante de forma efímera. Tavares comete su cuarta falta cuando faltan menos de cinco minutos para el final del tercer cuarto. Esto obliga al Titán a jugar de nuevo. El mexicano ve a Taylor usar el cuchillo para cortar la zona en varias ocasiones y para que el marcador siga muy igualado. Ahora los que se “zumban” son Campazzo y Hackett y la doble técnica es la cuarta del local. Vuelve el Chacho y dos jugadas de éste ponen a los rusos ganando de cinco, que quedarían en tres: 64-61.

Las pérdidas del balón del Madrid aparecen en esta segunda parte pero el Real está vivo. Prepelic parece estar aprendiendo el oficio de base. El equipo blanco se pone en bonus faltando cinco minutos. Los rebotes divididos caen del lado del CSKA que consigue un ocho a cero de parcial que lleva a los del ejército rojo a ponerse seis arriba con sólo cuatro minutos por delante. El Madrid no se viene abajo y la frialdad de “Toñejo” lleva al equipo a un punto: robo, tapón y cuatro puntos. Una polémica falta en ataque de Tavares – la quinta – anula un triple que hubiera sido vital, y en la siguiente jugada una canasta segura de Ayón es sacada de forma poco ortodoxa. Últimos treinta segundos con el Madrid a uno. Hackett anota dos tiros libres y el marcador sería favorable a los rusos porque una falta a Carroll clamorosa en un tiro de tres durmió el sueño de los justos. 82-78.

A no rendirse, porque esto no es para cobardes. Pasado mañana viene Baskonia y el viernes la Copa. ¿Quién dijo miedo? #HalaMadrid

@pepo2204

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